Cómo justificar ante el consejo una IA sin retorno

El manual para justificar el retorno de una IA ya está escrito, y se repite en cada propuesta que llega a un consejo. El problema no es la métrica. Es el consejero que ya vio morir dos pilotos y no se deja convencer por otra tabla de indicadores.

Carlos Andrés Ramírez ·

El manual para justificar el retorno de una IA ya está escrito, y se repite en cada propuesta que llega a un consejo. El problema no es la métrica. Es el consejero que ya vio morir dos pilotos y no se deja convencer por otra tabla de indicadores.

He estado en la sala donde alguien defiende una inversión en IA que todavía no da nada, y el patrón se repite casi siempre igual. El responsable llega con una diapositiva de indicadores futuros, una narrativa de transformación y un caso de uso bien elegido. Habla quince minutos. Y entonces alguien al fondo de la mesa, el mismo que aprobó dos pilotos que terminaron en nada, pregunta una sola cosa: ¿y esta vez por qué va a ser distinto? Ahí se acaba la diapositiva de indicadores y empieza la conversación real.

Los manuales que circulan hoy resuelven la mitad del problema. Enseñan a elegir un indicador que se pueda medir, a contar una historia en vez de tirar un número solo, a anclar el caso en un proceso concreto. Todo correcto, y todo inútil frente a un consejero que ya dejó de mirar el indicador hace meses: lo que evalúa es si confía en quien lo trae, porque confió antes y le costó algo.

Y no toda inversión sin retorno es la misma cosa, aunque el consejo las trate igual. Construir la base de datos que hace posible cualquier proyecto de IA no da retorno el primer año, y no tiene por qué darlo. Un piloto que todavía busca su caso de uso tampoco. Escalar algo que ya funcionó en un área y sigue sin mostrar nada en la siguiente ya debería estar mostrando algo. Meter las tres bajo la misma pregunta, cuándo vemos números, es justo la razón por la que la sala nunca queda satisfecha con la respuesta.

El síntoma

¿Cómo justifico ante el directorio una inversión en IA que todavía no da retorno?

La respuesta que enseñan casi todos los consultores es la misma: define un indicador antes de empezar, elige un caso de uso con impacto visible, cuenta la historia del problema que resuelve. Sirve para la primera vez que alguien pide dinero para IA. Deja de servir en la segunda, cuando ya hay un historial de promesas sin cumplir sentado en la misma mesa.

  • El comité repite el mismo lenguaje de indicadores futuros que usó hace un año, cuando pidió el presupuesto anterior.
  • Nadie en la sala recuerda, sin revisar el acta, qué pasó exactamente con el piloto que se aprobó la última vez.
  • El responsable presenta el caso de negocio completo y evita la pregunta de qué se hizo con el dinero anterior.
  • El consejero escéptico deja de discutir el indicador propuesto y pregunta por la persona que responde si esta vez tampoco funciona.
  • La aprobación llega igual, pero con menos presupuesto y más condiciones que la vez anterior, sin que nadie lo llame por su nombre: desconfianza acumulada.

El problema de fondo

El consejo no vota el indicador. Vota la memoria de la última vez que confió en uno.

La credibilidad ante un consejo funciona como un presupuesto propio, y se gasta igual. Cada promesa que no se cumple retira algo de esa cuenta, y la cuenta no se repone contando mejor la próxima historia. Se repone mostrando que lo que se dijo la última vez, pasó. Un responsable que llega a pedir dinero por tercera vez sin haber cerrado en público qué ocurrió con las dos anteriores no está presentando un caso de negocio. Está pidiendo que el consejo ignore su propio historial, y un consejo con experiencia no lo hace.

El consejo no rechaza el indicador. Rechaza a quien no puede contar qué pasó la última vez que pidió lo mismo.

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El marco

¿Qué hay que llevar a la sala cuando el resultado todavía no existe?

Cinco piezas separan una petición de presupuesto que un consejo escéptico aprueba de una que solo tolera.

Etapa nombrada
Decir si esto es infraestructura, piloto o escalamiento, porque cada una tiene un plazo distinto y razonable para no dar retorno. Meterlas todas bajo la misma pregunta es lo que agota la paciencia del consejo antes de tiempo.
Cierre del capítulo anterior
Qué pasó exactamente con el último presupuesto de IA aprobado, dicho en la misma sala y sin maquillaje: qué funcionó, qué se cerró, qué se descartó. Sin ese cierre, la nueva petición carga con la deuda de la anterior.
Lo que sí se puede mostrar hoy
Si no hay retorno todavía, qué evidencia intermedia existe: qué se aprendió, qué riesgo se eliminó, qué decisión ya no hay que tomar dos veces. Un consejo escéptico acepta que no haya número si hay algo concreto en su lugar.
Fecha de conversión
El día en que esta inversión tiene que empezar a mostrar un resultado medible o cerrarse, dicho en la misma reunión donde se pide el dinero, no meses después cuando ya nadie lo recuerda.
Quién sostiene la pregunta difícil
El nombre de la persona que vuelve a esa sala si esto tampoco funciona, y responde en persona, no un comité ni una diapositiva nueva. Un consejo confía más en un nombre que en un plan.

Ninguna de las cinco exige un indicador nuevo. Exigen algo más incómodo: decir en voz alta lo que pasó la última vez, antes de que alguien en la sala lo diga primero.

Antes de la próxima presentación al consejo, escribe en una frase qué pasó con el último presupuesto de IA que se aprobó: qué funcionó, qué se cerró, qué se descartó. Si esa frase no existe todavía, ese es el trabajo de esta semana, no la diapositiva de indicadores.

Preguntas frecuentes

¿Cómo justifico ante el directorio una inversión en IA que todavía no da retorno?

Nombrando la etapa en la que está la inversión (infraestructura, piloto o escalamiento), mostrando qué pasó con el presupuesto de IA anterior sin maquillarlo, y poniendo una fecha concreta en la que esta inversión tiene que mostrar un resultado medible o cerrarse. El consejo no necesita un indicador nuevo: necesita saber que alguien responde por el resultado y que la petición anterior no quedó sin cerrar.

¿Qué diferencia hay entre una inversión en IA que legítimamente no tiene retorno todavía y una que ya debería tenerlo?

La etapa. Construir la infraestructura de datos que hace posible cualquier proyecto de IA no da retorno el primer año y no tiene por qué darlo. Un piloto que todavía busca su caso de uso tampoco. Pero escalar algo que ya funcionó en un área y sigue sin mostrar nada en la siguiente ya no es una etapa temprana: es una señal de que algo se estancó y nadie lo ha dicho todavía.

¿Qué hace un consejero escéptico cuando ya vio fracasar un proyecto de IA antes?

Deja de evaluar el indicador propuesto y empieza a evaluar a la persona que lo presenta. Pregunta, directa o indirectamente, qué pasó con la promesa anterior, y si nadie en la sala puede contestar sin revisar un acta, la nueva petición hereda la desconfianza de la última que no se cerró en público. Recuperar esa confianza no necesita un mejor indicador. Necesita cerrar en voz alta lo que quedó abierto.

¿Qué pasa si el consejo aprueba la inversión igual, aunque nadie resolvió la pregunta política?

Se aprueba con menos presupuesto, más condiciones y una revisión más frecuente que la vez anterior, aunque nadie lo nombre así en la reunión. Es la forma en que un consejo expresa desconfianza sin decir la palabra: no rechaza el proyecto, lo aprueba a medias, y esa aprobación a medias suele costarle al proyecto más tiempo del que le habría costado esperar y presentar el caso completo.

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Sobre el autor

Carlos Andrés Ramírez — Director de Transformación

Especialista en transformación y reinvención de negocios. Director de Programas Especializados y docente de Inteligencia Artificial en la Escuela de Postgrado de la UPC.

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