Cómo cambia el modelo operativo con agentes

Rediseñaron el organigrama. Rediseñaron el proceso de facturación tarea por tarea. Y siguen convocando el mismo comité de excepciones los martes a las diez, aunque el agente que vigila esa cola ya resolvió trescientas decisiones desde el lunes.

Carlos Andrés Ramírez ·

Rediseñaron el organigrama. Rediseñaron el proceso de facturación tarea por tarea. Y siguen convocando el mismo comité de excepciones los martes a las diez, aunque el agente que vigila esa cola ya resolvió trescientas decisiones desde el lunes.

Lo he visto en clientes que hicieron bien las dos tareas anteriores. Fusionaron cajas del organigrama que de verdad tenían que fusionarse. Se sentaron con el proceso de reclamos y decidieron, tarea por tarea, qué delega el agente y qué necesita una firma humana. Los dos ejercicios estaban completos y los dos, por separado, tenían sentido. Y sin embargo el jueves siguiente el comité de excepciones seguía reuniéndose el mismo día de siempre, con la misma agenda de siempre, revisando lo que se acumuló desde la semana pasada como si el agente también trabajara en semanas.

Porque nadie tocó el tercer nivel. No es el organigrama, que dice quién manda. No es el proceso, que dice qué tarea hace quién. Es el ritmo: cada cuánto se revisa una decisión, quién la ve, y si el criterio para convocar una reunión es un umbral o es un calendario. Ese ritmo se diseñó para personas que trabajan en jornadas de ocho horas y deciden en lotes. Un agente no tiene jornada. Produce decisiones a la velocidad que le llega el trabajo, y esa velocidad no coincide con ningún comité que exista hoy en la empresa.

El síntoma

¿Cómo cambia el modelo operativo cuando los agentes hacen parte del trabajo?

La pregunta la hace quien ya pasó por el organigrama y por el proceso y sigue viendo que algo no cierra. El síntoma no es que falte gobierno: sobra. Hay comité de excepciones, hay revisión semanal, hay reporte mensual al directorio. Lo que falta es que ese aparato hable el idioma de velocidad del agente en vez del idioma de velocidad del calendario corporativo.

  • El comité de excepciones se reúne un día fijo, y una decisión que necesitaba resolverse en una hora espera hasta ese día aunque el coste de esperar sea alto.
  • El reporte mensual al directorio resume en un gráfico trescientas decisiones que nadie miró una por una, y el gráfico dice que todo va bien porque ningún agregado muestra el caso raro que sí importaba.
  • Dos áreas comparten el mismo agente en un proceso que las cruza, y cada una tiene su propio calendario de revisión: la decisión espera al comité más lento de las dos, no al más rápido.
  • El mismo tipo de excepción llega por tercera semana consecutiva a la misma reunión, y en vez de convertirse en regla escrita, se vuelve a discutir desde cero cada vez porque nadie lleva memoria entre una sesión y la siguiente.
  • La persona responsable de revisar al agente sigue usando la reunión semanal como su único punto de control, así que un problema que empezó el martes se descubre el jueves de la semana siguiente.

El problema de fondo

El modelo operativo no cambia en una caja ni en un proceso. Cambia en el calendario.

El calendario corporativo (semanal, mensual, trimestral) no es una convención inocente. Es una decisión de diseño tomada para gente que necesita tiempo para pensar, coordinarse y viajar a una sala. Nada de eso aplica a un agente. Así que cuando una empresa mete agentes en un proceso y dentro de un organigrama nuevo, pero deja el calendario de gobierno intacto, está pidiendo que un sistema que decide en segundos rinda cuentas con la cadencia de un sistema que decidía en semanas. La brecha entre esas dos velocidades es donde se esconden los problemas que nadie ve hasta que ya costaron caro.

Y hay una parte incómoda, otra vez. Cambiar la cadencia de un comité significa que alguien deja de tener ese momento fijo en la agenda para hacerse notar, para preguntar, para frenar algo con una objeción bien timada un martes. El calendario también es poder: quien controla cuándo se reúne el comité controla, en la práctica, cuánto tarda cualquier decisión en llegar a revisión. Rediseñar el ritmo le quita ese control a alguien concreto, y por eso el organigrama se rediseña antes que el calendario: mover una caja no le quita el micrófono a nadie en una reunión que sigue existiendo igual.

Un comité que se reúne los martes porque siempre se reunió los martes no está gobernando al agente. Está esperando a que el agente se ajuste a la agenda de otro.

BECOME

El marco

¿Qué hay que rediseñar en el ritmo operativo?

Cadencia de decisión
Qué se resuelve al instante, contra un umbral escrito, y qué espera al próximo foro programado. La línea la traza el coste del error y la reversibilidad, no la conveniencia de la agenda.
Foro de excepción
Una reunión que se convoca cuando el umbral la dispara, con quien tiene que estar y nadie más, no en la próxima fecha disponible del calendario compartido.
Muestreo de revisión
Qué porcentaje de las decisiones del agente se revisa después de tomadas, y con qué criterio se elige cuáles: sesgado hacia lo caro y lo irreversible, nunca al azar ni por orden de llegada.
Memoria entre sesiones
Dónde queda escrito que una excepción ya se resolvió tres veces igual, para que la cuarta vez sea una regla nueva y no una reunión repetida desde cero.
Ritmo entre áreas
Qué calendario manda cuando un mismo agente cruza dos áreas con cadencias de revisión distintas: se decide antes de que ocurra la primera excepción, no en medio de ella.

Ninguno de los cinco se resuelve moviendo una reunión de martes a lunes. Se resuelve escribiendo, para cada tipo de decisión que toca el agente, el umbral que la separa entre resolverse ahora o esperar a un foro, y ese ejercicio obliga a decidir con números (qué importe, qué porcentaje de error tolerable, qué plazo) en vez de con la comodidad de «lo vemos el martes».

Coge el comité que hoy revisa al agente con más volumen y pregúntale, con la agenda delante, cuántas de las decisiones que trató la semana pasada realmente necesitaban esperar hasta ese día. Si la respuesta es que la mayoría podía resolverse antes con una regla escrita, el comité no está gobernando: está guardando cola.

Preguntas frecuentes

¿Cómo cambia el modelo operativo cuando los agentes hacen parte del trabajo?

Cambia en la cadencia de decisión, no en el organigrama ni en un proceso aislado. Hay que escribir qué se resuelve al instante contra un umbral de coste y reversibilidad, y qué espera a un foro programado; qué comités se convocan por excepción y no por calendario; y qué porcentaje de las decisiones del agente se revisa después, con qué criterio de selección. Sin esa cadencia rediseñada, el gobierno sigue existiendo, pero llega tarde a todo lo que importa.

¿Qué diferencia hay entre rediseñar un proceso y rediseñar el modelo operativo?

Rediseñar un proceso decide, tarea por tarea, qué puede ejecutar un agente solo dentro de ese proceso concreto. Rediseñar el modelo operativo es el nivel de arriba: la cadencia de foros, revisiones y escaladas que coordina las decisiones de varios procesos y varios agentes a la vez. Un proceso bien rediseñado puede seguir esperando semanas por un comité que nunca cambió su calendario.

¿Cómo se decide qué decisión espera a un comité y cuál se resuelve sola?

Con un umbral escrito antes de que ocurra la primera excepción: un importe, un nivel de reversibilidad y un plazo máximo de espera aceptable. Por debajo del umbral, el agente actúa y la decisión entra a un muestreo posterior. Por encima, se convoca a quien tiene autoridad real sobre esa excepción, aunque no sea el día del comité programado.

¿Cómo se revisa el trabajo de un agente sin revisar cada decisión una por una?

Con un muestreo que no es aleatorio: se sesga hacia las decisiones más caras o menos reversibles, porque ahí es donde un error pesa. Revisar el cien por ciento no es viable al volumen que produce un agente, y revisar al azar deja pasar justamente los casos que más importaba mirar. El criterio de selección hay que escribirlo, igual que el umbral de escalada.

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Sobre el autor

Carlos Andrés Ramírez — Director de Transformación

Especialista en transformación y reinvención de negocios. Director de Programas Especializados y docente de Inteligencia Artificial en la Escuela de Postgrado de la UPC.

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